La vida que nos asusta, y lo podrido, lo injusto, todo lo innecesario. Y la vida que nos asusta y se empeña en borrarnos momentos. De cuando fuiste aquél muchacho de los pantalones rotos y la mirada anclada en mi vientre. Y yo anclada a tu cuello.
Y aún sigo ahí, a veces.
Y en tu habitación, a veces.
Y en la memoria, siempre. La vida que te asusta y te aleja. Y no sé de qué sino de mí.
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