8 de novembre del 2014

te he visto en el tren y he escrito esto sin pensar:

14.19h

Te veo como apenas un reflejo de ti; una mochila vieja cargada de utilidades, unas botas desgastadas que te hacen tropezar, el pelo mal cortado, las manos sucias. solo un reflejo lejano de ti en todas partes hasta que busco por tenerte, por volver a construirme contigo cerca. Y me ciega el sol pero sé que eres tú, lo sé porque tiemblo, porque mi cuerpo decide alterarse y ponerse a temblar, a llorar. Por tu voz y porque te has girado y hemos puesto la mano en el mismo puto punto, hemos rozado lo mismo pero aún así tu mano no ha rozado la mía, yo siempre tan dispuesta a rozar tu reflejo, a que me ciegues, a que me ciegues una y mil veces más.

 14.35h

He creído verte, tal vez no eras tu. La seguridad me abandona; quién soy sin ti; en qué me has convertido, porqué te busco y desespero o porqué tu vida y la mía jamás han podido estar en el mismo lugar. Tu ilusión se vuelve reflejo de pasadas realidades que no consigo disuadir. Tal vez tú en Bélgica y yo creyéndote aquí. Tal vez tú en Portugal y yo queriéndote aquí. Ni siquiera a ti, solo a lo que me aferro: a tu sombra, a tu brazo a penas en mi espalda, a tu voz susurrando poemas tan inciertos, tan irreales. No ceso por tenerte, a veces creo olvidarte pero vuelves y te clavas. Te clavas. Me clavas.

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